Llega el verano y cambian muchas cosas a la vez: comemos más fuera de casa, viajamos, modificamos horarios, bebemos más alcohol, hacemos comidas más copiosas y pasamos de nuestra rutina habitual a días completamente diferentes.
Y el intestino lo nota.
Diarrea, estreñimiento, hinchazón, digestiones pesadas o acidez son consultas muy habituales durante los meses de verano. Pero ¿por qué aparecen justo ahora? ¿Podemos prevenirlas? ¿Y cuándo deberíamos dejar de pensar que es simplemente “algo que me ha sentado mal”?
Desde Farmacia Merinero te explicamos qué ocurre con nuestro sistema digestivo durante el verano y cómo cuidarlo.
¿Por qué nuestro intestino nota tanto los cambios de rutina?
Nuestro aparato digestivo funciona mejor de lo que pensamos siguiendo ciertos patrones.
Los horarios de las comidas, el sueño, la hidratación, la actividad física e incluso la hora a la que vamos al baño forman parte de nuestra rutina intestinal.
Durante las vacaciones alteramos muchos de estos factores prácticamente de golpe.
Comemos más tarde, dormimos a otras horas, cambiamos nuestra alimentación habitual y, si viajamos, incluso podemos pasar muchas horas sentados.
Por eso no es extraño que nuestro tránsito intestinal también cambie.
Estreñimiento del viajero: sí, existe
Hay personas que funcionan como un reloj en casa y, sin embargo, pasan varios días sin ir al baño en cuanto empiezan las vacaciones.
El cambio de horarios, una menor ingesta de fibra, beber menos agua, permanecer muchas horas sentado durante el viaje o simplemente ignorar las ganas de ir al baño pueden ralentizar el tránsito intestinal.
Para prevenirlo:
💧 Mantén una hidratación adecuada, especialmente cuando hace mucho calor.
🥝 Incluye frutas, verduras, legumbres y cereales integrales para mantener el aporte de fibra.
🚶 Muévete. Incluso durante un viaje largo conviene levantarse y caminar siempre que sea posible.
🚽 Y algo muy sencillo: no retrases repetidamente las ganas de ir al baño.
El otro extremo: la diarrea del viajero
También puede ocurrir justo lo contrario.
Durante los viajes estamos expuestos a microorganismos diferentes y, dependiendo del destino, las condiciones higiénico-sanitarias pueden variar considerablemente.
El agua, el hielo, los alimentos crudos o insuficientemente cocinados y determinados alimentos que han permanecido demasiado tiempo a temperatura ambiente pueden convertirse en una fuente de infección gastrointestinal.
Si viajas a un destino donde la seguridad del agua no está garantizada, extrema las precauciones con el agua de consumo, el hielo y los alimentos crudos.
Y recuerda que una de las principales preocupaciones cuando aparece una diarrea intensa, especialmente en niños y personas mayores, es la deshidratación.
¿Probióticos antes de viajar?
Es una pregunta frecuente en farmacia.
Los probióticos no son todos iguales. Sus efectos dependen de la cepa concreta, la cantidad y el problema para el que se utilizan. Por eso no tiene demasiado sentido escoger simplemente cualquier producto que ponga “probióticos” en el envase.
En determinados contextos pueden ser útiles, pero la elección debe hacerse según la situación de cada persona.
¿Y si lo que aparece es hinchazón?
No siempre que estamos hinchados tenemos una intolerancia.
En vacaciones solemos comer más cantidad, introducir alimentos diferentes, beber más bebidas carbonatadas o alcohólicas y hacer comidas más largas.
Todo esto puede favorecer la sensación de distensión abdominal y digestiones más pesadas.
Antes de empezar a eliminar alimentos por tu cuenta, observa cuándo aparecen los síntomas y qué hábitos han cambiado.
Una intolerancia alimentaria requiere una valoración adecuada; sentirse hinchado después de varias comidas copiosas no significa necesariamente que hayas desarrollado una.
Cinco cosas que puedes hacer por tu intestino este verano
No necesitas llevarte tu rutina de casa al milímetro, pero sí mantener algunos básicos:
1. No te olvides del agua. Con el calor perdemos más líquido y una hidratación insuficiente también puede empeorar el estreñimiento.
2. Mantén algo de fibra todos los días. Que estés de vacaciones no significa que frutas y verduras también tengan que estarlo.
3. Muévete. Caminar después de comer puede favorecer la digestión y ayuda a mantener el tránsito.
4. Cuidado con los cambios extremos. Pasar de una alimentación habitual equilibrada a varios días consecutivos de comidas muy copiosas puede acabar pasándote factura.
5. Prepara un pequeño botiquín digestivo si vas a viajar. Dependiendo del destino y de tus antecedentes puede ser útil llevar soluciones de rehidratación oral u otros productos recomendados por tu farmacéutico.
¿Cuándo deberíamos consultar?
La mayoría de las pequeñas alteraciones digestivas del verano son transitorias.
Pero hay síntomas que no debemos normalizar.
Consulta con un profesional sanitario si aparece sangre en las heces, fiebre elevada, dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, signos de deshidratación o una diarrea que no mejora.
También conviene prestar especial atención a niños pequeños, personas mayores y pacientes con determinadas enfermedades crónicas.
En Farmacia Merinero preparamos tu botiquín antes de viajar
Cada viaje es diferente y tu botiquín también debería serlo.
El destino, la duración, la edad, la medicación habitual o los problemas digestivos previos cambian completamente lo que puede ser útil llevar.
Antes de irte de vacaciones, pásate por Farmacia Merinero. Podemos ayudarte a preparar un botiquín adaptado a tu viaje y resolver tus dudas para que los problemas digestivos no terminen convirtiéndose en protagonistas de tus vacaciones.

