¿Cómo quitar el chupete sin convertirlo en una batalla?

El chupete puede ser un gran aliado durante los primeros meses y años de vida.

Calma, ayuda a conciliar el sueño y para muchos niños acaba formando parte de una rutina que les aporta seguridad.

El problema llega cuando los padres deciden que ha llegado el momento de retirarlo.

¿Lo quitamos de golpe? ¿Poco a poco? ¿Qué hacemos si lo pide para dormir? ¿Y si empieza a chuparse el dedo?

Primero: el chupete no es “malo”

Su uso durante los primeros meses tiene beneficios reconocidos; entre ellos, su utilización durante el sueño se asocia con una reducción del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.

El problema aparece principalmente con el uso prolongado, especialmente cuando continúa durante varios años.

Por eso, más que demonizar el chupete, debemos pensar en cuándo y cómo retirarlo.

¿Cuándo deberíamos empezar?

No existe un día mágico que funcione para todos los niños.

Las recomendaciones pueden variar según la edad y las circunstancias individuales, pero a medida que el niño crece interesa ir limitando progresivamente su utilización y evitar prolongarla innecesariamente.

Si tienes dudas sobre el momento adecuado, especialmente si existen problemas dentales, del habla o del desarrollo oral, consulta con pediatra u odontopediatra.

Mejor empezar reduciendo momentos

Si el niño utiliza el chupete prácticamente todo el día, pasar directamente a retirarlo puede resultar complicado.

Podemos comenzar creando momentos sin chupete.

Por ejemplo:

Primero: no utilizarlo mientras juega.

Después: eliminarlo durante paseos o actividades.

Más adelante: reservarlo únicamente para dormir.

De esta manera deja progresivamente de ser un objeto presente durante todo el día.

No lo conviertas en un castigo

“Como te has portado mal, hoy no hay chupete.”

Puede parecer una solución rápida, pero convierte el chupete en una herramienta de negociación y puede aumentar todavía más su valor emocional.

La retirada funciona mejor cuando se plantea como un cambio en la rutina, no como una consecuencia negativa.

Cuidado con sustituirlo por el dedo

Una preocupación habitual es que, al retirar el chupete, el niño empiece a chuparse el dedo.

El dedo puede resultar más difícil de retirar posteriormente porque, evidentemente, siempre está disponible.

Por eso merece la pena observar qué ocurre durante el proceso y ofrecer otras formas de consuelo: contacto, cuentos, música, un objeto de apego apropiado para su edad o una nueva rutina antes de dormir.

¿Y la famosa “hada del chupete”?

Puede funcionar.

Entregar el chupete simbólicamente, dejarlo para los Reyes, el “hada del chupete” o realizar algún pequeño ritual puede ayudar a algunos niños a entender que comienza una nueva etapa.

Lo importante es adaptar la estrategia a la edad y capacidad de comprensión del pequeño.

Algo importante: elige bien el momento

Quizá empezar justo cuando comienza la escuela infantil, llega un nuevo hermano, hay una mudanza o está enfermo no sea la mejor idea.

Si podemos elegir, es preferible introducir el cambio durante un periodo relativamente estable.

¿Y si una noche se lo devolvemos?

No significa que todo el proceso haya fracasado.

Los cambios de hábitos necesitan tiempo.

Lo importante es intentar mantener una estrategia coherente y evitar entrar en negociaciones diferentes cada noche.

Cada niño tiene su ritmo

Retirar el chupete no debería convertirse en una competición por ver quién lo abandona antes.

En Farmacia Merinero podemos orientarte sobre chupetes adaptados a cada etapa y resolver las dudas que suelen aparecer durante su retirada.

Y si observamos que existe alguna situación que necesita una valoración específica, podremos indicarte cuándo es recomendable acudir al pediatra u odontopediatra.