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(CÓMO ALCANZAR EL PESO
IDEAL Y MANTENERLO) |
Iniciar una dieta y
perder 2 ó 3 Kg. no es una tarea tan difícil, lo verdaderamente complicado es
continuar rebajando peso y, sobre todo, mantener la talla y el volumen
conseguidos.
El verdadero objetivo
de cualquier régimen dietético bien planteado no debe ser una pérdida de kilos
o centímetros momentánea y pasajera, sino acercarnos lo más posible a
nuestro peso ideal y mantenerlo mediante
una alimentación equilibrada.
El cálculo de las
necesidades calóricas de cada persona depende de tres factores fundamentales:
El
Metabolismo Basal: es la cantidad de energía que nuestro organismo emplea diariamente en
mantener sus funciones vitales (respiración, latido cardiaco, circulación
sanguínea,...).
La
Actividad Física: es la energía precisa para realizar todos los esfuerzos que
nuestra actividad cotidiana requiere .
La
Dieta Habitual o Acción de los
Alimentos: es el gasto derivado de la digestión y asimilación de los nutrientes
que componen nuestra dieta.
A continuación vamos a
describir una sencilla fórmula que nos permitirá calcular las necesidades
diarias de energía que debemos aportar a nuestro organismo en forma de
nutrientes.
Esta fórmula se basa en la obtención de los tres
factores que componen nuestro gasto diario de calorías y la suma final de ellos determinará nuestras
necesidades de consumo.
A.- Metabolismo Basal:
1 Kcal x 24
horas del día x los kilos que pese la persona
B.- Actividad Física:
Realizar
labores sedentarias: escribir, hablar por teléfono, leer, ver la televisión, trabajar
ante el ordenador,... 0.4 Kcal x cada
hora que esté realizando este ejercicio
x los kilos que pese la persona
Realizar
labores del hogar: fregar platos, pelar patatas, planchar,... 1 Kcal
x cada hora que esté
realizando este ejercicio x los kilos que pese la persona
Realizar
actividades ligeras y moderadas: pasear, hacer ejercicio suave y mantenido, bailar
bailes de salón, ...2 Kcal x cada
hora que esté realizando este ejercicio
x los kilos que pese la persona
Dormir:
durante el sueño también existe un gasto de actividad física debido al trabajo
mental provocado por los sueños; sin
embargo desestimaremos esté gasto ya que durante el sueño nuestro metabolismo
basal disminuye en un 10% aproximadamente.
C.- Dieta Habitual:
Es el total de calorías ingeridas en
el día x 8%.
Vamos a poner un EJEMPLO para entenderlo mejor. Realizaremos
el cálculo elemental de las necesidades energéticas de una mujer de 65 Kg. de
peso que vive en una atmósfera urbana, tiene un oficio o un trabajo físicamente
ligero, es ama de casa y ejercita una
actividad de ocio moderada.
A.- Metabolismo Basal:
1 Kcal x 24
horas del día x 65 Kg. =
1.560 Kcal.
B.- Actividad Física:
Realiza labores sedentarias durante
12 horas al día:
0.4 Kcal x 12
horas x
65 kilos = 312 Kcal.
Realiza labores del hogar durante 4
horas al día:
1 Kcal x
4 horas x
65 kilos = 260 Kcal.
Realiza actividades ligeras durante
1 horas al día:
2
Kcal x
1 hora x 65 kilos =
130 Kcal.
Duerme durante 7 horas.
C.- Dieta Habitual:
2.400 Kcal ingeridas en el día x
8% = 192 Kcal.
TOTAL
de CALORÍAS NECESARIAS:
1.560 Kcal. + 320
Kcal. +
260 Kcal. + 130 Kcal. + 192 Kcal. =
2.462 Kcal.
Según nuestro ejemplo,
la ingesta de Kcal. realizada por esta mujer es muy
adecuada a sus necesidades de gasto diario, por lo tanto cuando ingresos y
gastos se encuentran equilibrados, el peso se mantendrá estable.
Si esta mujer deseara
perder peso, tendría dos opciones:
a/ Disminuir
sus ingresos (ingerir menos calorías),
b/ Aumentar
su gasto ( aumentar su actividad física diaria).
Si esta mujer deseara
ganar peso, tendría dos opciones:
a/ Aumentar
sus ingresos (ingerir más calorías),
b/ Disminuir
su gasto ( reducir su actividad física diaria).
Pese a que estas
fórmulas resultan elementales, nos proporcionan una determinación bastante
precisa de nuestros requerimientos energéticos diarios, no obstante es
importante recordar que nuestro metabolismo basal se ve afectado por múltiples
factores, como son la edad, el sexo, el desarrollo personal de la masa
muscular, las diferentes situaciones de aumento de requerimientos (embarazo,
lactancia, crecimiento, estres físico y/o psíquico,
clima, etc.
Nuestra meta debe ser
alcanzar el peso ideal, mantenerlo y, sobre todo, aprender a comer
equilibradamente.
Para ello, es
importante que tengamos en cuenta cuales son, teniendo en cuenta sexo y edad,
las ingestas medias recomendadas para colectivos adultos:
HOMBRES: MUJERES:
20 - 39 años 3.000 Kcal. 20 - 39 años 2.300 Kcal.
40 - 49 años 2.850 Kcal 40 - 49 años 2.150 Kcal
50 - 65 años 2.600 Kcal. 50 - 65 años 2.050 Kcal.
mayores de
65 2.800 Kcal mayores de 65 2.400 Kcal
(Estas cifras son
utilizadas como media para colectivos y se modifican en situaciones de
crecimiento, embarazo, lactancia, enfermedad y cualquier tipo de stress físico
y/o psíquico).
Es importante saber
que la restricción de calorías no puede
establecerse de un modo brusco si lo que queremos es mantener la pérdida de
peso. Si reducimos drásticamente la
ingesta a la que tenemos habituado a nuestro organismo, éste se
"defenderá" y aunque inicialmente perdamos peso, en cuanto nuestro
cuerpo realice "unos ajustes" comenzaremos a dejar de adelgazar.
Este
"frenazo" que se produce entre los 3 y los 5 kilos de pérdida se debe
a que nuestro cuerpo ha reducido "sus gastos" a expensas de disminuir
el metabolismo basal. Si intentamos
compensar "esta parada" aumentando en exceso nuestra actividad
física, sólo conseguiremos aumentar la sensación de hambre y agotamiento y
acabar abandonando nuestro régimen.
Además, es importante
recordar que tras cada pérdida de peso no mantenida, tras cada nuevo aumento de
kilos, la distribución de la grasa se modifica, depositándose cada vez en
localizaciones más difíciles de movilizar y menos estéticas (abdomen, gluteos y caderas); por eso las denominadas "dietas
YO-YO" no sólo no mantienen el peso obtenido, sino que además dificultan
las pérdidas posteriores.
Por todo ello, es
mejor establecer una disminución progresiva del aporte de calorías, que nos
permita -ante cada reajuste de nuestro metabolismo basal- responder con una
nueva reducción en el número de calorías.
Debemos marcarnos
objetivos realistas: es mejor lograr pérdidas de peso pequeñas y mantenidas que
grandes pérdidas rápidas que se recuperan con la misma facilidad. No podemos
limitarnos a un simple planteamiento estético, el peso excesivo es
un problema que afecta tanto a la salud como a la calidad de vida del sujeto y
por ello nuestras recomendaciones deben ir siempre dirigidas a equilibrar el
Plan Alimentario adquiriendo hábitos nutricionalmente correctos.
En nuestra
experiencia, una vez que se haya descartado cualquier patología subsidiaria y
centrado el problema en los malos hábitos alimentarios, es fundamental realizar
un abordaje global del problema,
prestando atención especial a tres
factores:
DIETA
EQUILIBRADA: No sólo consiste en
adaptar la ingesta al gasto calórico, sino en normalizar las condiciones en las
que comemos. Como decía el Prof. Grande Covian:
"La vida es un viaje que comienza cada mañana y debemos poner gasolina a
nuestro motor cuando salimos, no cuando regresamos a casa". Por esta razón es tan importante mantener una
distribución equilibrada de las raciones de nutrientes que aportamos en los
distintos momentos del día. Una distribución ideal podría ser la siguiente:
Desayuno (al despertar): 20% de las calorías totales del día
Almuerzo (media mañana): 10% de las calorías
totales del día
Comida: 40% de las calorías totales del día
Merienda (media tarde): 10% de las calorías totales del día
Cena: 20% de las calorías totales del día
El hecho de realizar cinco ingestas al
día, tiene los siguientes beneficios:
1.-
Disminuye la sensación de ansiedad producida por la idea de "estar a
régimen",
2.-
Distribuye la ingesta de forma equilibrada según nuestras necesidades a lo
largo del día.
3.-
Ayuda a reducir la distensión gástrica provocada por la ingesta de grandes
cantidades de alimentos, lo que permitirá alcanzar la sensación de saciedad
antes.
4.-
Permite poner en marcha cinco veces el proceso de digestión, aumentando por lo
tanto el gasto calórico necesario para digerir y absorber los alimentos.
En cuanto a "¿cuales son los alimentos que podemos comer?", la regla
básica es la moderación. Comer de todo nos permite asegurar una correcta
nutrición para nuestro organismo; pero en el caso de necesitar obtener una
pérdida de peso determinada, lo mejor es acudir a un especialista que sepa
equilibrar la composición de nuestra dieta, adaptándola a las calorías que
podemos ingerir y a nuestros requerimientos basales y de actividad física.
Mantener una actividad física moderada: no estamos hablando de
lanzarse al aerobic si nunca ha pisado un gimnasio, nos referimos a dejar a un
lado el coche en trayectos cortos, subir escaleras en lugar de utilizar el
ascensor, etc. Los beneficios son inmensos y lo que inicialmente parece un gran
esfuerzo, pronto se convertirá en una agradable costumbre. Además el ejercicio
mantenido y moderado es uno de los factores más importantes a la hora de
mantener la pérdida de peso conseguida mediante régimen, ya que nos permite
aumentar el gasto de calorías y por lo tanto "quemar" con mayor
facilidad los acúmulos grasos.
Apoyo psicológico: Es
importante contar con un elevado nivel de autoestima y motivación cuando
iniciamos una dieta. Para ello debemos contar con el apoyo de quienes nos
rodean que deben ayudarnos y animarnos a mejorar nuestra salud y calidad de
vida. Si es necesario, podemos acudir a
un profesional que nos enseñe a vencer aquellas situaciones de ansiedad que
puedan presentarse, ya que en muchas ocasiones utilizamos la comida con
"válvula de escape" ante las pequeñas decepciones de la vida diaria.
Tenemos que aprender que cuidar nuestra salud y nuestro cuerpo es más
gratificante que "mal comer".
Pero sobre todo si iniciamos una dieta es
importante asumir que esta forma parte de nuestra vida y no al contrario.
Intentar realizar un Plan Alimentario que modifique nuestras costumbres, nos
obligue a estar siempre pendientes de lo que vamos a comer y sea incompatible
con nuestra vida social y familiar, es abocar al fracaso.
La dieta ideal debe adaptarse a las
costumbres de quien la realiza e introducir algunos cambios, en caso necesario,
de forma gradual y pactada. El verdadero enemigo de nuestra silueta no es una
cena un día especial, ni la comida familiar de los domingos; sino el picoteo
incansable (que suma y suma calorías) y, sobre todo, no saber seleccionar que
alimentos nos aportan vitalidad y energía y cuales, tan sólo, nos aportan grasa
y "sentimiento de culpa".
No lo olvide:
"Comer
es un placer, comer bien es saber vivir".




